Ciclo Películas Nominadas 2019, Club de Cine CEAP

Film El Reino

Imagen relacionada

 

“Los Reyes caen y los Reinos continúan”

Ensayo de la película: “El Reino”, elaborado por la Psicóloga Wendy Rojas, con aportes de los integrantes del CLUB DE CINE del C.E.A.P.

 

Un film irreverente, despiadado; que no deja casi nada a la imaginación sino más bien pone sobre la mesa la cruda realidad de los famosos crímenes de “Cuello Blanco” o mejor dicho “Mafia”, dando una bofetada a los altos jerarcas, poniendo en la gran pantalla sus maravillosas y soñadas vidas entre relojes, langostas y yates elegantes. ¿Cómo lo obtienen?

“Fiscal: Se le acusa de presuntos delitos de fraude a la administración pública, tráfico de influencias, malversación de fondos, prevaricación, cohecho, estafa”

Imagen relacionada

Un film que expone un bando anónimo muy inteligentemente, porque ésta protesta no hace referencia solo a España, sino a cualquier nación, a cualquier gobierno, a cualquier Reino, donde todos nos sentimos identificados y confrontados. Un secreto a voces en boca del pueblo y por supuesto entre ellos mismos muy descaradamente.

Es claro que la sociedad se niega a aceptarlo porque de alguna forma, quieren seguir teniendo algo en “Que creer”, pero

¿Por qué necesitamos ese Líder, ese Redentor?

Ese que salva a los más desafortunados, que se convierte en la voz del pueblo, ellos lo aclaman, lo exigen, ponen en él sus esperanzas y aspiraciones.

¿Ciegamente? Creo que no, más bien parece que simplemente vuelven el rostro para no ver a su “Héroe” caído o en mala posición, claro se caería la ilusión.

Imagen relacionada

 

Prefieren seguir en el modo «ojos que no ven corazón que no siente» ¡Pero vaya que SÍ sienten…! Sienten hambre, incertidumbre, frío, frustración, impotencia, se sienten traicionados y robados.

Mientras que aquellos grandes a manos llenas sólo quieren saturar sus arcas bastante rebosadas ya y dejar un legado a sus familias y a sí mismos, no al pueblo que los eligió, queda muy claro cuando vemos a Manuel muy despreocupado por esos votantes cuando está fuera de cámaras y del ojo público.

“Manuel: Porque yo no he hecho nada, dime, ¿Qué he hecho? Encajar en una maquinaria que lleva engrasada desde los tiempos de mi abuelo. ¡Sí! Yo no voy a pasar a la historia ni lo pretendo, pero quiero lo mejor para mi familia. ¡Si de verdad quieres cambiar las cosas se hace así, desde dentro y con poder! “

Nos preguntamos entonces:

¿Qué es éste poder?

Desde la perspectiva de Max Weber (1979), nos plantea que esto es una cuestión más profunda, más interna del sujeto, no es solo una relación social y de manipulación de voluntades; es algo arraigado a la estructura del sujeto. Como consecuencia de esto, la calidad de vida depende del vínculo del sujeto con el Poder, siendo autoritario u otro tipo de vínculos entre pares, totalmente ligado al tipo de bienes que estos consumen, principalmente destinados a su propio placer.

¿Está reservado solo para aquellos capaces de asumir la corrupción? ¿Existe el poder sin corrupción? ¿Frente a qué tipo de persona o sociedad estamos? ¿Qué le falta a Manuel que no está a la altura? ¿Qué se necesita para acceder a éste exclusivo gremio? ¿Cuál es el carácter necesario? ¿Perversión? ¿Qué pasa con las leyes? ¿No llegan a alcanzarlos?

Imagen relacionada

La postura de Erich Fromm nos muestra, que al contrario de lo que pensamos generalmente, el poderoso es un sujeto débil mentalmente que necesita y se vuelve vital para él la existencia del dominado. No nos referimos al poder como aquella facultad o derecho de decir o hacer algo, sino propiamente al Dominio del otro o de otros, como mencionó tristemente Aristóteles: “unos han nacido para mandar y otros para obedecer”. Queda claro que la glorificación del poder político deriva de un sistema ya enfermo, degradado hace mucho tiempo ya, siendo una mal llamada democracia.

Esta relación “dominante-dominado” no solo aplica para políticos, es un malestar social de cualquier gremio, evidenciado en relaciones de pareja, maestro-alumno, empleador-empleado, padre-hijo; es algo que va mucho más allá.

Crudo y sin censura (al exponerse Manuel) sus colegas y amigos no les tiembla la mano para colocarlo de chivo expiatorio, depositando convenientemente en él todos los pecados del partido, pero este “chivo” los sorprende y les salió “rebelde”, más de lo esperado y se sacudió; se llevó a todos consigo, Manuel muy identificado con la famosa frase de – el fin justifica los medios- , hace lo necesario para tratar de no ahogarse en la fuerte persecución que le acecha; desde manipular adolescentes hasta matar a sus enemigos, tampoco le tembló la mano y mucho menos la voz en la escena final con la periodista, lo vemos cuando se incorporó muy formal y bien presentado para dar su declaración, dejando cadáveres y destrucción a su paso, un Manuel ya muy desbordado.

También nos hace preguntarnos ¿En qué bando estamos nosotros, como espectadores?

El director nos pone ambas posiciones frente a nuestros ojos, unos simpatizan con Manuel y su perseverancia, el cual logra hacernos olvidar por momentos cual es la torcida motivación de su lucha y, por otro lado; a veces queremos que lo cacen, que no logre salirse con la suya, ya ha sido suficiente.

¿Es acaso que el director quiere que cuestionemos nuestra propia ética también? ¿Ésta elección pone en evidencia nuestros deseos más oscuros? ¿Qué deseamos en oculto, en nuestra intimidad?

Podemos pensar que éste film sin lugar a dudas, expone la maldad presente en el ser humano, aquí gana ¿El más listo, el que hizo la movida primero, el malo, el que va dos pasos adelante?

También nos queda claro que esto se extiende a otros gremios como la religión o el periodismo, claramente evidenciado en el film, donde nos hace ver cómo se puede comprar -el momento más conveniente- de sacar la noticia o no, la exclusiva, la noticia de primera mano. No es un placer reservado solo para los políticos.

Finalizamos con una de tantas frases célebres de un personaje icónico de la actualidad:

«El camino hacia el poder está pavimentado de hipocresía».

Presidente Francis Underwood (House of Cards, Netflix)

 

Deja un comentario