ESTA NO ES UNA HISTORIA DE AMOR
Ensayo elaborado por el Psicólogo Henry Pérez, Director del CEAP.

Puedes culparme, tratar de avergonzarme y aún me preocuparé por ti. Puedes irte, aún menospreciarme y todavía estaré allí para ti. El mundo puede pensar que soy tonto, no pueden verte como yo te veo pero cualquiera que sepa qué es el amor, Comprenderá.
Lo siento mucho por los que me tienen lástima, porque ellos simplemente no saben, ellos no saben qué felicidad puede ser el amor . Lo sé, dejarte ir alguna vez es más de lo que podría soportar, pero alguien que sepa qué es el amor, comprenderá. Ellos entenderán, si intentan amar, lo entenderán, intenta entender.
Cualquiera que sepa que es el amor de Irma Thomas.
Resumen del Episodio
Bing Madsen es un chico que vive recluido en un lugar en el que su trabajo consiste en pedalear sobre una bicicleta estática para proveer de energía a todos los aparatos que conforman el entramado del lugar. Bing junto con el resto de compañeros alternan entre el espacio de pedaleo y sus habitaciones individuales, ambos proveídos de pantallas.

Cada persona cuenta con su propio avatar, que le representa en los entornos virtuales con los que interactúa. A medida que pedalean acumulan puntos—o méritos—que más tarde pueden canjear por objetos para decorar sus avatares, o por contenidos digitales de distinta índole, como nuevas aplicaciones, videojuegos o pornografía.
Al alcanzar la cifra de quince millones de méritos, los integrantes de este mundo tiene posibilidad de comparecer ante un jurado televisivo de un programa llamado Hot Shot y demostrar que cuentan con una habilidad especial por la que merecen ser eximidos de volver a la bicicleta.
El jurado del programa Hot Shot decide quién tiene talento.

Así, un miembro de la clase obrera se libera cuando contribuye con su talento a mantener a los otros pegados a sus pantallas; cuando es capaz de demostrar que puede contribuir a la perpetuación del sistema establecido.
Bing ayuda a Abi, una muchacha de quien se siente atraído, a presentarse en el concurso por su talento vocal. Le da sus propios 15 millones de méritos. Pero la chica es convencida de aprovechar su belleza física haciendo pornografía. Se rompen algunas pantallas.

Decepcionado y dolido, Bing vuelve a amasar 15 millones de méritos y se presenta al concurso. Aprovecha los minutos de fama para realizar una protesta contra al sistema, con amenaza suicida incluida. Minutos después es contratado por el sistema para ser uno más de los que entretienen a los obreros.
El sujeto apantallado.
15 Millones de méritos no es una historia del futuro, es una historia del presente. El “progreso” que se observa es solo aparente. Como lo dijo Lacán:
«No hay progreso; lo que se gana por un lado se pierde por otro,
y como no se sabe lo que se perdió se cree que se ha ganado.”
La situación humana es la misma. Bing, no vive; sobrevive: su existencia se limita a satisfacer las necesidades básicas y a trabajar, dándole vueltas a dos ruedas que no van a ninguna parte, la vida de un hamster. Sujetos presos, presos de la repetición, del estancamiento; sujetos de segunda.
Bing vive en un mundo que trata de eliminar las diferencia (Uniformados), donde los sujetos están fascinados y embrutecidos por la imagen. Las pantallas en el episodio y en las ventas frenéticas en cualquier viernes negro, nos lo confirman.
Las pantallas, en el relato de Bing, parece que dan la distracción necesaria para que el tedio del obrero aburrido e indiferente, no le impida seguir produciendo la energía que necesita el sistema.

El sujeto con-movido.
Bing conoce a Abi y algo de ese universo cómodo y aburrido se empieza a mover. No queda claro si esto es conveniente o no para Bing. Quien hasta este momento se ha mostrado absolutamente aburrido pero sin quejarse ni protestar, pareciera estar instalado en alguna especie de comodidad incomoda.
Lo que despierta Abi en Bing pareciera quebrar ese universo perfectamente controlado y conocido en el que parece haber permanecido por algún tiempo. De inmediato, Bing le ofrece sus méritos para que se libere y pase de nivel.
¿Para quitársela de encima? ¿Para perderla? ¿Para seguir incómodamente cómodo?

El sujeto de primera.
Abi se presenta en el concurso de talentos “Personaje de primera” con una canción que habla del amor y la entrega, no de los sacrificios, sino de las renuncias por deseo, que se hacen por amor. Sin embargo, la canción queda en eso: solo música.
Abi, termina seducida por el supuesto éxito que tendría en la industria pornográfica. Renunciando al amor que narra su canción, y termina decantándose por sacar provecho de su belleza en la industria del sexo (lejos y cerca del amor).

El sujeto talentoso.
Frecuentemente se asocia el talento con el arte. Este concurso de talentos, no tiene nada que ver con arte. Busca sujetos que posean talento para entretener. El entretenimiento no es arte, el entretenimiento seda, calma, adormece y embrutece. El arte, para que sea arte debe provocar, cuestionar, angustiar y movilizar, de lo contrario no es más que mierda, entretenimiento puro.

El sujeto entre-tenido.
El sujeto extasiado, fascinado, deslumbrado, encantado, seducido por la imagen, no piensa, no desea, no ama, Imagen que atrae, hipnotiza y entretiene.
La realidad que le devuelve la pantalla parece siempre mucho más satisfactoria y atrayente que la otra realidad. La otra realidad es una que no entretiene.
Una de las acepciones de entretener según la R.A.E. es:
- Distraer a alguien impidiéndole hacer algo.
Etimológicamente, entretener (divertir, distraer) está formado por entre y tener. La idea de «tener uno en suspenso» o simplemente «tener su atención”. Entretener a alguien, significada entonces tenerlo en suspenso, suspendido, distraído e impedido de realizar algo mas. Pensar por ejemplo. Entretener resulta ser entonces pura distracción, sirve a la pasión por la ignorancia, a esas fuertes ganas del sujeto de no saber, de no enterarse de nada. Especialmente de su deseo y del amor. Implica darle toda la atención a la pantalla (del celular, de la computadora, de la televisión) para no tener que ver algo de la otra realidad.
El entreten-y-miento Fascina y embrutece al sujeto.
La distracción que brinda parece tener la función de (con)tener al sujeto entre los dos momentos extremos de la vida: el nacimiento y la muerte. La vida se convierte, entonces en un extenso e intenso entretenimiento que distrae al sujeto y le impide enfrentarse con la posibilidad de dar eso que no se tiene, entre otras cosas.
Le impide al sujeto asumir que, quiéralo o no, es un sujeto deseante, un sujeto en falta. La millonaria y cada vez más poderosa industria del entretenimiento le provee distracción a una humanidad cada vez más desesperada por ser entretenida, por evadir su realidad. A mayor entretenimiento menor necesidad de cambiar.
No es azaroso que el único intento de cambio, por parte de Bing, se da cuando no tiene como distraerse. Ve a Abi en los anuncios de pornografía y no tiene los méritos suficientes para entretenerse con otra cosa, para volver su mirada a otro lado. No encuentra más remedio que observar. Ante la falta de opción, explota y se genera el intento de realizar un cambio. ¿Qué hubiera pasado de tener los méritos suficientes para distraerse de lo que la pantalla le mostraba?

El sujeto y el amor
En todo el universo de obreros, limpiadores, entretenedores y jueces, llama la atención la ausencia de amor. Hay atracción, hay roces, pero ¿amor?.
Ni siquiera un poquito que caliente el frío de esos dos pingüinos. ¿Para qué ayuda Bing a Abi? ¿Para que se salve ella y así no tener que hacerse cargo de su propia salvación? ¿Por qué no permitir enamorarse y hasta compartir la vida? Si el amor es dar lo que no se tiene a quien no es, ¿Qué le da Bing a Abi? Ni siquiera lo que el ha ganado. Le da lo que su hermano le deja, cuando muere. ¿Los restos? Dar lo que se tiene es dar bienes. Eso no es amor, es capitalismo.
Tal vez 15 millones sea una metáfora de las dificultades del sujeto para amar en el pasado, el presente y el futuro. Sujeto que forma parte de sociedades en las cuales se valora mayormente la comodidad, la seguridad de lo conocido y la ausencia de conflicto, es decir: la muerte. Sociedades que valoran más la muerte que la vida. Sujetos aburridamente cómodos, con una existencia organizada, planificada hasta el extremo. Saturados de seguridad, nada sorprende, todo es tedio y apatía. Un grupo social dedicado a producir y el tiempo en que no están produciendo se dedican a ser entretenidos. Entre producción y entretenimiento no parece haber espacio para el deseo ni para el amor, que en cambio, es caos, desordena, es movimiento y no acepta reglas…
El amor es un pájaro rebelde, Que nadie puede domar.
El amor es hijo de Bohemia, Él nunca, nunca conoció ley
Habanera. (Carmen) Bizet.
El amor implica, parafraseando a Bauman, negociar, llegar a acuerdos, ceder un poco, volver a negociar, ceder de nuevo o no, renunciar, volver a negociar, intentarlo una y otra y otra vez. Da la impresión de que la vida virtual, vivida a través de un avatar, es la única que se permiten vivir estos sujetos. Relacionarse, enamorarse tal vez sea posible por medio de un avatar. Amar, en cambio, es lo único que el sujeto nunca podrá resolver de manera virtual, para amar el sujeto no puede recurrir a un avatar.
Para entregarse al amor es necesario meter el cuerpo, meter la vida.
Tal vez la valorada “liberación” que promete el concurso de talentos, no sea más que una ilusión. Una fantasía. Puede que la liberación no se obtenga por la vía de la rebelión, sino accediendo al amor. Quizá lo mas cercano que el neurótico pueda acercarse a la libertad, sea amando.

El sujeto del segundo intento.
Bing, estaca de vidrio en mano, pareciera determinado a realizar un cambio que no termina siendo más que un berrinche. Logra acumular sus propios 15 millones de méritos y se lanza a probar suerte en el concurso de talentos.
¿Se trata de un intento de mostrar que es diferente (¿mejor?) que Abi?
Bing se presenta como un “Entretenedor” (Aquel que entretiene). Y lo logra. Al final sólo logra confirmar(se) que es igual de puto que Abi.
Ser un Hot Shot es ilusorio, es seguir en la interminable cadena del entretenimiento, solo que del otro lado de la pantalla. Ahora Bing se entretiene entreteniendo. Su intento de cambiar murió en el intento.

Terminó convertido en un instrumento más para entretener, para distraer, una opción más entre el porno y el canto.
De ese amor que cantaba Abi, ellos dos nunca sabrán. Ambos se quedaron gozando, disfrutando de sus lujos y muy entretenidos, sin poder acercarse un poco al amor, exactamente tal y como sucede y ha sucedido en nuestras sociedades en la actualidad, en el pasado y se podría hipotetizar, en el futuro también.
Recordándonos que amar tal vez sea la tarea más difícil, mas importante y más desafiante para el ser humano ayer, hoy y siempre.
…” Y si en tus noches falta sal, para eso está el televisor…
Y si protesta el corazón en la farmacia puedes preguntar:
¿tiene pastillas para no soñar?…”. J.Sabina.
