
Ensayo de la película «Loveless» elaborado por la Psicóloga Anna Marcela Mora,
con los aportes de los miembros del CLUB DE CINE del C.E.A.P.
Sin Amor….
SINOPSIS
Boris (Aleksey Rozin) y Zhenya (Maryana Spivak) están en medio de un proceso de divorcio. El amor se ha acabado entre ellos y lo han encontrado en otras personas. Aunque separados, las discusiones y la poca comunicación siguen siendo la tónica habitual entre ellos. Ninguno de los dos parece estar interesado en Alyosha (Matvey Novikov), su hijo de doce años que vive atormentado por la falta de cariño y comprensión que recibe de sus padres. Hasta que desaparece. Será entonces cuando la pareja no tenga más remedio que unir sus fuerzas para encontrar a su hijo desaparecido. Con el paso de los días, tanto los esfuerzos como la preocupación irán en aumento. (SensaCine.com)
¿Sin amor? … ¿Sin amor….al otro?… ¿Sin amor… para los demás?
¿Demasiado amor para uno mismo?
Como lo menciona Sergio Casteleiro (2018), en su crítica:
“La falta de interés de las personas hacia la gente a su alrededor, a menos que éstos tengan algo que ofrecerle a las primeras, se articula como tema central de la película.
Habitamos en un mundo donde los individuos sólo se preocupan por sí mismos, donde prima una externa individualidad y esa idea, impregna cada secuencia.”
Se rompe con el mito de la maternidad. Que todas las madres cuidan a sus hijos, que todas las madres darían la vida por sus hijos. ¿Qué pasa con estos padres tan negligentes? No nos dan información sobre el padre, excepto que la madre de él murió.
¿De dónde viene esta madre? ¿Qué pasa con el deseo materno? ¿Qué lugar ocupa este niño? ¿Desde el lugar del utilitarismo? ¿Un intercambio de intereses? En palabras de la madre: “Nunca he amado a nadie. No quería a mi marido. “Todo irá bien” me dijo. Pero yo no quería. ..Me daba miedo abortar, miedo quedármelo…No quería tener a ese niño…Casi muero al tenerlo, entré en reanimación…
Luego cuando me lo dieron, ni siquiera quería mirarlo a los ojos. Me daba asco. No tenía ni leche. Pero todo empezó a encajar y mi vida se normalizó. Una vida sin amor. No se puede vivir sin amor. Incluso hoy cuando lo miro, pienso en él. Sigo creyendo que cometí un tremendo error , lo culpo a él y me culpo a mí. Pero tengo ganas de ser feliz. ¿Soy un monstruo verdad?” Amarse a uno mismo, que no es capaz de amar al otro. La posición narcisista. ¿Sin empatía?

Para que una madre se convierta en madre, debe dejar de ser hija desde la posición simbólica.
Podríamos entender un poco de dónde viene esta madre, al escuchar lo que su propia madre refiere de ella “Fuiste mi gran error. No hay nada más que verte ¡Pareces una puta! ¿Quieres teta? Igual, ¡sigue lloriqueando!…Por cierto, no parecéis muy preocupados. “Aliosha ha desaparecido” ¿Lo habéis planeado todo para ablandarme? ¡Conque os divorciais! ¿Y tú quieres encargarme a tu engendro? Vuelvo a decirte que no me haré cargo del crío. Cuando quedaste embarazada te avisé: ¡Despierta, despierta!
¿Recuerdas que me mandaste para la mierda? Frialdad en las relaciones, frialdad en la maternidad, desinterés por el hijo. ¿Repetición de patrones? ¿Repetición de modelos maternos? ¿Vidas de apariencia? ¿Compulsión por la repetición?.
Todo es una repetición. Las escenas de la hora del almuerzo. El enfoque de los anillos de matrimonio de los hombres que trabajan en esa empresa, cuando enfocan el azafate a la hora del almuerzo. La repetición de relaciones, cada uno con su nueva pareja y terminan igual que como estaban en la pareja anterior. El uso del celular, radio, pantallas, estando acompañados. Sin mirarse a los ojos. El utilitarismo. La mención sutil de dinero. ¿Todo tiene precio? El enamoramiento, sin amor…El amor, ¿tiene precio? ¿El precio de ser padres? ¿El precio que paga el hijo? ¿Todo tiene precio?
La importancia de la apariencia. El mantener la apariencia. ¿Lo superficial? ¿Sin fondo ni trasfondo? El cumplir con lo que dicta la sociedad, o las reglas. El tapar, ¿la falta?. El sustituir y reemplazar. Relaciones desechables. “O sea, que si te divorcias y vuelves a casarte, ¿solucionado?…Si nadie conoce a tu familia.”
La inflexibilidad. Lo ortodoxo. ¿Así fue con el hijo? ¿Por cumplir con los estereotipos? ¿Por utilitarismo? Parafraseando a la esposa “Yo me casé por salir de la casa y tú fuiste eso, tú querías un hijo y yo te lo di. Querías una familia. Pero me quedé embarazada y fue el principio del fin. Yo te utilicé y terminé siendo yo la utilizada.”
Cambiar para seguir en lo mismo. Cambiar de pareja, para seguir en lo mismo. Cambiar de hijo para seguir siendo estorbo. Sustituir, reemplazar, remodelar, cambiar externamente por apariencia…tapar. Repetición sin creación. No hay creación porque pareciera que no hay deseo.

La esposa culpa al esposo por el embarazo y la llegada del hijo. Lo menciona como “tu hijo”. El padre lo nombra como “el crío”. El niño está en el lugar del estorbo.
Cuando conversa con la muchacha del salón le dice “Tengo la sensación que mi hijo me odia…es como su padre…Incluso empieza a oler a él… Normal. Crecen en la pubertad. ¿Querías tener un angelito toda la vida? De ángel nada! Un ángel con espinas, me desgarró al nacer…No quería salir, imagínate, estuve 24 horas de parto.”
La violencia de lo agresivo pasivo. La guerra entre ambos. La pura pasión (desde lo negativo) para mantenerse entretenidos, la violencia hacia el hijo. El completo desinterés hacia el hijo y la negligencia.
La sordera ante el dolor de su propio hijo.
“Doce años y aún no sabe comportarse…Pronto será un hombre…
¿Un hombre? Sólo sabe llorar…
¡Mamá! ¡No empieces a lloriquear!”

La madre se da cuenta porque llaman del colegio que tiene dos días de no presentarse. ¡Dos días!!! Y viviendo en la casa con él, no lo nota. Llama al padre y él le dice que no haga tanto drama, que está trabajando. ¿Les cumplió el hijo con el mandato materno de desaparecer? ¿Hasta en eso los complació? ¿Fue la manera de demostrar la violencia reflejada hacia él? ¿Fue la manera de liberarse? ¿Dejándolos por siempre en falta? La violencia pagada con violencia.
El nunca saber qué pasó con él. La angustia de no encontrar un cuerpo. Del no saber. Se despareció el hijo y se gastó la guerra entre ambos padres. ¿Desapareció para castigarlos por su sordera ante su dolor o para liberarlos de su paternidad?
Cada uno en su vida con sus nuevas parejas y el hijo en el medio. Para que escuchara los pleitos. Divorciarse no sólo entre ellos , sino el hijo. ¿Será que el hijo con su desaparición les cobra esa violencia? Los no cierres ni de la pareja, de la desaparición del hijo.
La “búsqueda del hijo”. ¿Realmente por preocupación? ¿O simplemente por el qué dirán? ¿Más preocupados por Servicios Sociales o por la policía? ¿Qué pasa con estos padres? Aparentan algo que no son.
El padre sin embargo pareciera conocer un poco más a su hijo. Tiene las claves de internet y de la computadora, conoce el nombre del amiguito. Va con los voluntarios a buscarlo, pero tampoco está en casa y cuando está no interactúa con él. Hace lo mínimo.

Tiene otra pareja y la misma está embarazada. Tiene otro hijo, que también da la impresión que le estorba. ¿Qué nos muestra? ¿La incongruencia del ser humano? ¿La necesidad de no pensar? ¿La pasión por la ignorancia, de sus propia vida? Mejor seguir, reproducir , sin pensar, sin crear? ¿Cambiar y sustituir como si nada pasara? ¿Y la madre? Ni siquiera va a las búsquedas. Va a dormir dónde la pareja “porque está cansada”.
¿Qué nos muestra esta madre en las escenas de desnudez? ¿El descaro de su sexualidad? ¿El descaro ante su maternidad? ¿La necesidad de ser mujer antes que madre? ¿La desnudez ante su falta de afecto? ¿La liberación de ser madre? ¿La liberación de sus apariencias? ¿La desnudez ante su falta de afecto? ¿La desnudez como contraste con el de vivir de apariencia?

Hay más interés de los voluntarios, que hacen algo por otros, sin esperar recompensas ni nada a cambio, que los propios padres.
Como refiere en su crítica Federico Marín Bellón, “Cuando la trama avanza sobre la nieve con los pies de plomo, como si temiera resbalar y caerse… la forma de contar la crueldad ciega de los padres y el dolor sordo del adolescente pueden ser una tortura precisamente por su veracidad, quizá reiterativa.
La angustia de la búsqueda es otro ejercicio impecable y que a la vez cala los huesos. El clima pesa demasiado, como el telón de fondo de una Rusia inhóspita.”

No son gratis las escenas tan frías, las relaciones frías, desechables, de utilitarismo, de gratificación inmediata. ¿Tendrá que ver con la nueva Rusia? ¿Con la entrada del capitalismo?
¿Todos los rusos son así? Pareciera que no. Porque la nueva pareja de la madre cuando habla con su hija le dice ¿cuándo vendrás a casa? Aunque la hija le responde ¿para qué? Si nos podemos ver por aquí, pareciera que nos habla de otro tipo de paternidad.
O la madre de la nueva pareja del padre, aunque la trata como niña, la acompaña a hacer las compras y parece que le ayuda con la crianza del nuevo bebé. Hay otras maternidades.
El dolor disfrazado de violencia ante el silencio del esposo “Explícame cómo tus promesas de amor y fidelidad se convirtieron en dolor y decepción?…
Acabas de dejar a otra embarazada para hacerle lo mismo…siento lástima por ella.” Preguntas sin respuesta, reclamos de dolor sin contención, sustitución de la pareja, repetición. Ausentes estando presentes con demasiado ruido, apantallados con la tecnología, celulares, pantallas, radios…estando sin estar.
Divorciándose de la pareja y del hijo. Mandar al niño a un orfanato, donde van los niños que no tiene padres, es la posición del hijo. Luego a la Milicia, ¿para qué le pongan reglas? ¿Para qué le pongan orden? ¿Para qué encuentre ley? ¿Para qué le pongan límites y lo sostengan? ¿Para qué otros ejerzan la función que debieron ejercer ellos? …
¿Qué significa la desaparición del hijo? ¿Dejarlos condenados para el resto de la vida a ver si aparece? La violencia de ellos se la devuelve el niño dejándolos congelados en el tiempo, viendo noticias a ver si aparece …sin saber nada. El niño cobra en un acto violento la violencia que recibe.
Viendo noticias, pegados. Sin cierres, sin despedidas, sin inicios ni finales, sin pensar, repitiendo el ciclo una y otra vez…cerrando sin cerrar con la desaparición del hijo.
