Ciclo Pintura y Psicoanálisis, Club de Cine CEAP

Film Little Ashes

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Ensayo elaborado por la Psicóloga Sonia Barrientos, con aportes de los integrantes del CLUB DE CINE del C.E.A.P.

“El creciente y todopoderoso impulso del ensueño y el mito empezó a mezclarse de modo tan continuo e imperioso con la vida de cada instante, que posteriormente me ha sido con frecuencia imposible saber cómo empieza la realidad y termina lo imaginario”  Dalí.

 

Sinopsis: 

Sin límites (en inglés Little ashes, literalmente «pequeñas cenizas») es una película dramática hispano-británica. Trata de la relación entre el pintor Salvador Dalí y el poeta Federico García Lorca, que empezó cuando ambos, junto con Luis Buñuel, eran estudiantes universitarios y empezaban a desarrollar sus talentos artísticos en la conservadora España de los años 1920.

 

Con esta hermosa película se concluye el ciclo: Pintura y psicoanálisis, que permitió un breve acercamiento a esta temática, que más deja interrogantes que respuestas, disfrute y   agradecimiento.

En la película se  presentan tres grandes figuras españolas que se admiran y se respetan, pero que para fines de este texto será revisada únicamente la controversial figura de Dalí.

De la sexualidad:

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La película está cargada de un bello erotismo, que se convierte en un hilo transversal, hermosamente conducido por una elegante fotografía y música.

Lorca peleando contra sus impulsos homosexuales, suscitados por el enigmático Dalí, arrepentido y pidiendo fuerzas del exterior para combatirlos, “Santa María, perdóname! He pecado.. No he tenido buenos pensamientos. Ayúdame a no caer en la tentación”.

Buñuel parece que pone en el exterior, un pleito interno en relación al homosexualismo.  Dalí  aparece confundido, errático, ¿asexual? Su acercamiento a Lorca parece desde la ternura, de una gran amistad.

Cabe la pregunta si la relación de Dalí con Gala es para proteger su asexualidad, relacionándose con una persona imposible de accesar, ¿prologando así el desencuentro de la pareja?

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“Nunca en mi vida había “hecho el amor” y me representaba este acto como terriblemente violento y desproporcionado a mi vigor físico: -aquello no era para mí-
Aprovechaba todas las oportunidades para repetir a Gala en un tono de obsesión […]: “¡Ante todo recuerda que prometimos no lastimarnos nunca!”

Vida secreta Dalí  (citado por Iribas Rudín)

 

Del dinero:

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Dalí se obsesiona con la obtención de dinero ¿El dinero le permitirá encubrir su inadecuación, a la vez que actúa su locura? ¿Le ayuda a pasar de un loco cualquiera a un loco genial? De ahí el significante genio?

 “Unitarios, anarquía y construcción de genios. Que genios? El mío”….. “Obviamente no sabe quién soy yo, soy Salvador Dalí. El salvador del arte moderno. Y este hombre es un genio. Es un gran poeta. Que honor! Señoras y señores: El salvador del arte moderno, y su amigo… gran poeta”.

La asociación freudiana de las heces con el dinero, y la retención de éstas con el ansia de acumulación propia de la avaricia (Freud, 1897) es explotada con frecuencia por Dalí, quien adoptó con alegría el anagrama que Breton confeccionó con su nombre: “avida dollars” (*)

 

De la locura:

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A raíz del breve encuentro de Dalí con Freud, este dijo: “hasta entonces, los surrealistas, que al parecer me han elegido como su santo patrón, me parecían unos locos al ciento por ciento (o mejor dicho, como el alcohol, al noventa y ciento por ciento). Este joven español, con sus cándidos ojos de fanático y su innegable maestría técnica, me ha incitado a reconsiderar mi opinión”…se trata en todo caso, de serios problemas psicológicos”. (*)

En la película se observan varios indicadores de psicosis en Dalí, donde parece predominar la manía. Por ejemplo la tendencia a la imitación, la inadecuación en la parte social, el neologismo. Dice Lacam que el problema no es la psicosis, sino la presencia o falta de recursos para poder socializar de alguna manera. Y muchos de estos recursos es el tipo de muletas que la persona logre obtener.

En un primer momento de la película se muestra Lorca como una muleta para Dalí, le brinda contensión, un modelo a imitar y poder pertenecer al grupo de amigos de la Universidad.

Sin embargo la pasión que muestra Lorca puede que de alguna forma intimidara a Dalí,  por lo que es posible, que por esto prefiera ir a París con Buñuel. La pasión conlleva desorganización e impredecibilidad, elementos que pueden ser muy perturbadores para una persona psicótica. 

Además es importante señalar, lo anterior mencionado, como para Dalí la relación sexual conllevaba la destrucción, ¿quizás una reminiscencia muy concreta del temor a la castración?

Gala pudo ocupar el sitio que dejó Lorca, de esa muleta que lo contenía.

El hermano muere y poco tiempo después nace Dalí, convirtiéndose en un distractor para sus padres que están en duelo, se podría pensar que esta posición, se convirtió en una especie de identidad para él, que lo acompañara por siempre, siendo un distractor/payaso en todo lugar a donde iba. Recuérdese la escena donde es invitado a la casa de la tía de Magdalena:

¿Qué opina acerca de la defecación comunal?  Y los lobos salvajes…los lobos salvajes… yo…tremendos si uno mira su aspecto…

Dalí había nacido, de hecho, nueve meses y diez días tras la muerte de su hermano prácticamente homónimo. Sentía que, simbólicamente, había nacido doble: “la estructura profunda de mi personalidad es siempre binaria: soy bicéfalo y doble. 

Hay dos Dalí” (Dalí, 2000/1969, p. 41). Su fusión con Gala en una versión narcisista-especular de sí mismo se manifiesta en muchas declaraciones, happenings en que ambos “nacían” de un huevo común y, especialmente, en la diada “Gala-Salvador Dalí”, como solía firmar sus obras. De igual modo, como describe el mito de Narciso (en el poema y la pintura La metamorfosis de Narciso, 1937), el joven quedaba fascinado, absorto en la imagen de su reflexión. 

Una reminiscencia adicional de esta cualidad doble, de dos-en-uno, se encuentra en sus técnicas de las “imágenes dobles”.(*)

De acuerdo a Winnicott existe un espacio intermedio entre el mundo interior (subjetividad del bebé) y el mundo exterior, que es el “espacio transicional”, que facilita el paso de la fusión omnipotente, mágica e indiferenciada entre el bebé y la madre/mundo. La madre permitirá que el bebe pueda ir diferenciándose, hasta que desarrolle un sentido de “yo” y “no-yo”. 

El espacio transicional no es ni subjetivo ni objetivo, es de los objetos transicionales, creados por el bebé para aliviar la ansiedad que le produce la separación con la madre, y a la vez crean un vínculo entre su interior y lo exterior, pudiéndose leer estos objetos como muletas, prótesis, horquetas.

“Por extensión, cualquier posesión, grupo de personas o idea pueden funcionar como objetos transicionales para el adulto”. (*)

Algunos de estos objetos se convierten en fetiches que ayudan no solamente con la ansiedad de la separación de la madre sino que también contribuyen a la construcción de una identidad propia en contraposición al mundo exterior, como se ve en la vida y obra de Dalí.

En el mundo simbólico y autobiográfico de Dalí proliferan los fetiches, tales como la langosta (fuente de fobia), objetos encontrados (como un simple trozo de madera), los fosfenos (símbolos del paraíso intrauterino perdido), o el fetiche daliniano más extendido: la muleta”(*)

Además de la pajarita de papel hay otro objeto todavía en el cuadro daliniano de mi infancia: una muleta, que descubrí en el granero de nuestros amigos los Pichot. Al ver aquel instrumento por primera vez, lo elegí como mascota. Su extraña funcionalidad me sedujo y los materiales que la componían me atrajeron a ella. 

Me gustaba el trapo sucio que recubría la horquilla que sirve de soporte para la axila. Esta muleta encarnó para mí la autoridad, el misterio y la magia, y me confirió una verdadera voluntad de poder. Me parecía que con ella iba a conocer la voluptuosidad de nuevos caprichos. La muleta ocupa todavía hoy en mi obra, en mi mitología, un lugar particular. Todo daliniano debería poseer su muleta personal como una varita mágica”. (Dalí, bíd..).

Imagen relacionada
Se puede apreciar muchas muletas en ésta pintura

De la pintura:

¿Sera acaso que Dalí requiere pintar un mundo diferente, un mundo propio para huir de su propia fragmentación, de la imposibilidad de encajar en este mundo y así crea su propio mundo? ¿Y no solo huir de este caos, sino convertirse él mismo en su obra?

“Debo de ser el único de mi especie que ha dominado y ha transformado en potencia creadora, en gloria y en júbilo, una enfermedad mental tan grave” (Dalí, ibíd.).

“La pintura, la escritura, el diseño, las escenografías y vestuarios, las performances o las payasadas de Dalí no dan completa cuenta del grado en que la obra máxima de Salvador Dalí fue la creación de sí mismo como personaje (Rosa Armengol, 2003; de Diego, 2003). Llegó a hablar de “La vida de Salvador Dalí considerada como obra de arte” (Dalí, 1984/1964, p. 37). 

Su enhiesto bigote (Dalí y Halsman, 1954) y su característica mirada histérica de ojos desorbitados, con la cabeza ligeramente echada hacia atrás, se han convertido en la imagen de marca de Dalí.

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Referencias:  
* Ana Iribas Rudín. Salvador Dalí desde el psicoanálisis. 2004

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