
¿Cuándo es suficiente para una madre en duelo?
Ensayo de la película “3 Anuncios por un Crimen”, elaborado por la psicóloga Wendy Rojas, con todos los aportes de los
miembros del Club de cine del CEAP.
“3 anuncios por un crimen” nos presenta un drama profundo, con sentimientos fuertes, con grandes sorpresas y porque no, hasta algunas risas. Es un film que aborda la vida con todos sus matices.
No es la clásica película en la que el policía caza al ladrón o el bueno al malo, no!
Para nuestra sorpresa, nos muestra la realidad del ser humano, la ambivalencia, el cambio de “bandos”, que no existe solamente el negro y blanco, sino que hay grises y porque no, colores aún más fuertes e impactantes en la vida.
Muchos interrogantes surgen conforme el film avanza, como poco a poco el director nos va aclarando cada una de las historias, la motivación detrás de cada acto, de cada decisión
Vemos al oficial Dixon, claramente policía corrupto, agrediendo civiles, decide honrar la muerte de su amigo o mentor, lanzando a un inocente por la ventana para tomar venganza, pero al mismo tiempo termina aliándose con Mildret mostrando su lado más humano al ayudarla en su búsqueda.

El Oficial Willoughby, muy querido en el pueblo, pero al mismo tiempo Mildret le juzga por no hacer “Lo suficiente” en la investigación. Lamentablemente, su vida termina en suicidio, el menciona en sus cartas que su motivación fue su enfermedad terminal pero ¿sería culpable del caso de Angela, que no soporto ser descubierto? ¿O acaso la culpa?

En el caso de Mildret, podemos ver sus dificultades en su función de madre, tanto con su hija fallecida como con su hijo adolescente, quien cegada por el dolor, no mide las consecuencias de sus actos. No fue una madre ejemplar.
Además, es evidente como todo su dolor se transforma en ira y violencia, agrediendo y atacando a varios que se interpusieron en su camino. Es claro, que si algo en ella significativo no sucede, va camino a la autodestrucción, ya sea que por sus crímenes termine en la cárcel o que finalmente muera en uno de estos actos violentos que aparentemente seguirá cometiendo.
¿Hasta donde colocar los anuncios en el domingo de resurrección o pascua es el deseo de Mildret de resucitar a su hija, o resucitar el caso?
¿Cuándo es suficiente para una madre en duelo? ¿Por qué vemos una comunidad empática con la enfermedad del oficial, mas no con el duelo y protesta de Mildret?

Muchos interrogantes surgen conforme el film avanza, como poco a poco el director nos va aclarando cada una de las historias, la motivación detrás de cada acto, de cada decisión.
Pero entonces nos preguntamos:
¿Cuál es la temática principal del film?
Como punto central, podemos proponer la exposición de la ley corrupta en este lugar vemos como el director nos lo presenta una y otra vez.

La protesta social que realiza Mildret al colocar esos anuncios grandes y rojos, exponerlos públicamente, convocando con un acto la ley, sacude al pueblo.

También y no menos importante, la pérdida –amigos, compañeros, salud, esposo, hija-

Cuando el mismo sistema que debe formular las leyes las corrompe y las desmiente, estamos frente a una de las formas más devastantes de la violencia. Pues, roto el límite que posibilita al sujeto la sustitución de lo vedado mediante el lenguaje, este queda frente a dos opciones: perderse en la violencia de lo prohibido o someterse a la violencia sin pactos de amos atroces.
¿Qué pasa, entonces, cuando esos discursos del Otro es abolido por otro Otro, desconocido? ¿Cuándo los deseos, las leyes y la lengua son silenciados por una voz que vocifera ideales ajenos y los derechos adquiridos son anulados por un «No ha lugar»? ¿Si a las incertidumbres propias del sujeto se les responde «Aquí no hay porqué»? En fin, ¿Cuándo el Otro que posibilitaba significarse como diferente, a la vez que perteneciendo a un linaje, es remplazado por un Otro omnipotente que además de invadir, oprobia y masifica?
Como decíamos en la introducción, sin el límite que permite el ingreso al universo simbólico, el sujeto puede perderse en la violencia sin palabras de lo prohibido o someterse a la violencia sin pactos de amos atroces. Y en ambas situaciones se produce una desubjetivación porque el deseo troca en violencia o se enajena en ese horizonte sin relieves ni límites de un amo pretendido omnipotente.
Así las cosas, la singularidad y diferenciación propias del sujeto humano son arrasadas, y las instituciones que regulaban la vida social ahora se uniforman en un universo sin relieves delineado por el Otro.
En estas condiciones de declinación simbólica, el deseo, la lengua y las normas que amparaban son reemplazados por la desesperanza nacida del desamparo. Desamparo que puede llevar a todo tipo de violencia tanto hacia sí mismo como con los otros, aun por motivos banales, como los suicidios, homicidios, robos, violaciones, adicciones, etc., a menudo convertidos en «escapes» que proporciona el mismo sistema que oprime.
Es la historia de como el sujeto, decide pelearse con la ley denunciándola, porque cree firmemente que la venganza le llevará a resolver su duelo, lo cual sabemos que es imaginario, pero ella en medio de su parálisis, decide intentarlo.
Y de que forma!
