
Rémi: No lo sé. Es sólo mi cabeza. Nunca se detiene. Pero no es importante.
Análisis de la película “Close”, elaborado por la Psicóloga Irisol Carballo, con aportes de los (as) integrantes del Club de Cine Psicólogos Cinéfilos
Tres cosas nos han quedado del Paraíso: las estrellas, las flores y los niños. (Anónimo)
Close: Cercanía y Cierre, como augurio de lo transcurrido en esta película, con un nombre como lo es ella misma: con una simplicidad y sutileza que a la vez es intensa y compleja.
Close (2022), dirigida por el joven belga Lukas Dhont, siendo esta apenas su segundo largometraje (el primero: Girl, de 2018, igual de estremecedor), es una película que se sumerge en la idílica relación de amistad entre dos adolescentes, explorando temas como los vínculos, la identidad y la presión social: Léo (de León, simbolizando fuerza y coraje) y Rémi (cuyo nombre tiene un origen inicial de “remero, el que rema”, y llegando a desarrollar una connotación adicional al asociarse con un sentido de “remedio o curación”).

Toma lugar en una región rural de Bélgica, donde al igual de idílica que la relación entre estos dos amigos, son los paisajes repletos de flores (a cuyo cultivo se dedican los padres de Leo, y cuya presencia nos va marcando estadios en el curso de la trama y emociones de los protagonistas).

Uno de los aspectos más impactantes de la película es cómo, con una narrativa conmovedora y una cinematografía íntima, y de manera sutil pero poderosa, aborda la vulnerabilidad adolescente, la vulnerabilidad masculina. Cómo los hombres son educados para reprimir sus emociones y demostrar fortaleza a toda costa. Close desafía esta norma al mostrarnos a dos niños que expresan su afecto sin reservas, íntimos, amorosos, cercanos, llenos de mutua admiración y cariño, libres; pero que luego se ven atrapados en la necesidad de conformarse con las expectativas de los demás, en una etapa de vida donde la necesidad de pertenencia a un grupo hace que las diferencias pueden ser vistas como algo amenazante y algo que hay que esconder.

Las metáforas en sus interacciones se hacen presentes. Sus juegos son de defensa y persecución, sus relatos fantasiosos (sobre el pato y el lagarto) hablan del encuentro con lo extraño y desconocido.
Esta represión de los sentimientos, este tener que esconder esta amistad idílica, tiene consecuencias devastadoras, lo que nos invita a reflexionar sobre el costo emocional de la masculinidad tradicional. La palabra resulta insuficiente para expresar la crisis que por las que atraviesan sus personajes, las que los lleva a aislarse, y este aislamiento los consume todavía más convirtiéndose en un bucle doloroso con un desenlace catastrófico.
Se enfrentan a un primer duelo, el duelo por la infancia, pasaje marcado por la ritualidad escolar (ingreso a la secundaria), aunado a la dificultad de reconocer al otro cuando no me puedo reconocer ni definir a mí mismo ante los cuestionamientos de los demás.

También es difícil para los padres de Remi ver las señales: ante su desgano y síntomas estomacales no logran descifrar que no es su cuerpo el que duele.
Rémi, “el que cura”, no tiene quién alivie su dolor. No entiende el dolor del rechazo, de la ausencia, la soledad; no tiene dónde depositar todo esto. Se encuentra, en este pasaje a la adolescencia, con la desesperanza de renovación de su ser. Su “león”, quien lo orientaba, estabilizaba y protegía ya no está: Se quita la vida.

Ante la tragedia, Leo, en cuestión de días, pasa de la infancia a una adultez atormentada. Este ahora “hombre” ya no juega, trabaja en el campo de flores, carga una culpa que no le corresponde, y con “fuerza y coraje” trata de velar por el dolor de una madre, cuando ni siquiera puede entender el suyo propio.
Leo castiga su cuerpo: con arduo trabajo en el campo, con entrenamientos extenuantes, hasta el punto de caer y quebrar sus huesos, ¿Rompiendo el sentimiento de culpa?

Las miradas y el paisaje anuncian lo que las voces no pueden; por segunda vez Dhont pone en escena la mutilación (Girl), esta vez de emociones y sentimientos: Llega la época de la cosecha, se cortan las flores, se recolectan consecuencias.

Close es una obra que nos enfrenta a los efectos de la presión social en la construcción de la identidad, la represión emocional impuesta por la masculinidad y las consecuencias del duelo no elaborado.
A través de la historia de Léo y Rémi, la película nos muestra cómo los adolescentes pueden verse atrapados entre sus emociones genuinas y las expectativas externas, lo que puede llevar a una desconexión emocional con consecuencias irreparables.
Más allá de su belleza cinematográfica, Close nos deja una reflexión profunda sobre la importancia de aceptar y expresar nuestras emociones en un mundo que muchas veces nos obliga a silenciarlas.