Club de Cine CEAP

Film Dogman (2023)

Douglas: Los perros tienen belleza sin vanidad, fuerza sin insolencia, valentía sin ferocidad y todas las virtudes que tiene la gente sin ninguno de sus vicios. Hasta lo que sé, solo tienen un defecto, ¡Confían en los humanos!

Análisis de la película Dogman”, elaborado por la Psicóloga Johana Varela, con aportes de los (as) integrantes del Club de Cine Psicólogos Cinéfilos

Escrita y dirigida por el productor francés Luc Benson y protagonizada por Caleb Landry (Douglas) y Jojo T. Gibbs (Psiquiatra Evelyn), en el contexto de las entrevistas clínicas dentro de una prisión en New Jersey, Douglas narra a Evelyn, la psiquiatra asignada a su caso más que sus crimines, su historia de vida,. Sin embargo, en el entretejido subjetivo de aquella relación terapéutica, Benson nos muestra elementos de la historia de vida de Evelyn, al final, nos hila magistralmente a través de un viaje al dolor y el sufrimiento humano cuando la violencia interpersonal se antepone por encima de toda ley y como tal, impresiona que no hay lugar para la humanización sino para lo salvaje.

¿Hace Benson una apuesta a contrastar el mundo humano y el mundo animal?

Es que hay lugar para esta pregunta desde la producción dramática y en aquel diálogo inicial entre Evelyn y Doug cuando la primera intenta ahondar sobre los lazos familiares y Douglas le responde que tiene “cientos de hijos”

Douglas: …su amor me salvó la vida miles de veces, les dedo mi vida… mientras más conozco a los humanos, más amo a mis perros”

Evelyn: ¿Qué cualidades tienen los perros que los humanos no tienen?

Douglas: Los perros tienen belleza sin vanidad, fuerza sin insolencia, valentía sin ferocidad y todas las virtudes que tiene la gente sin ninguno de sus vicios. Hasta lo que sé, solo tienen un defecto.

Evelyn: ¿cuál?

Douglas: Confían en los humanos.

Siendo este un diálogo que se presenta como prólogo a una narración aterradora de una historia de vida marcada por la violencia vincular temprana, el abandono y la soledad de un cachorro humano que ha encontrado en la manada de perros su sobrevivencia, no obstante, también deja en evidencia los devastadores efectos en su salud mental.

Bonnie Badenoch (2017) indica que la esencia del trauma no son los eventos en sí mismos, sino la soledad en medio de estos, a quienes percibimos cerca antes, durante y después de las experiencias abrumadoras, será esencial para lograr integrar las mismas y organizarlas dentro de una narrativa coherente.

Douglas introduce la historia vincular temprana respecto a su padre diciendo:

“mi papá era incapaz de amar. Era pura violencia”

Y desde ahí nos lleva a una narrativa de eventos traumáticos en su infancia, un padre cuya violencia se sostenía cual dogma de fe, como verdad revelada e inamovible que provenía de algo más que “la mano de Dios”.

¿Qué pudo haber pasado en la historia intergeneracional de aquel padre?

¿Cómo se construyó la violencia como forma casi exclusiva de vincularse con los otros?.

Así como es imposible exigir evidencia del carácter verdadero de lo que se ha construido como dogma religioso, así mismo, no existía en la dinámica de esta familia, posibilidad de cuestionar la violencia y abrirle paso a otras formas menos atroces de relacionarse.

Douglas se atrevió a demostrar afecto a los perros de su familia, al final, como el mismo lo diría a la Dra. Evelyn dentro de la entrevista un niño toma cariño de donde pueda conseguirlo”, sin embargo, aquella muestra de afecto le costó su cautiverio y ante tal rebelión, el letrero en su jaula in the name of God.

Es que a lo largo de la historia humana en el nombre de la divinidad se han justificado juicios y castigos que dan cuenta de toda la violencia que es capaz el ser humano de infringir al otro.

Sin embargo, en contraste con la violencia parental, está el cuidado y el afecto que provee la manada de canes. Sí, intencionalmente hablo de la violencia parental, pues ciertamente la madre no ejerció actos de violencia tácitos, sin embargo, en su huida -la cual es otro acto de sobrevivencia-

¿Qué le imposibilitó dar parte al sistema de protección a la infancia? ¿Qué en su subjetividad no le permitió establecer una denuncia a favor de su hijo enjaulado y crónicamente violentado?

Al final, aquel cachorro humano que recibía la violencia “in the name of de God” fue condenado a crecer como “Dog-man”

¿Reduciéndose su contexto de vinculación como homo sapiens-sapiens a una vinculación más primitiva como canis lopus familiaris?

Douglas era consciente de sus dificultades para encajar en lo social y sostener relaciones del orden de lo humano. Quizás esta era la razón que reforzara su relación vincular con los perros, al final, los perros como lo ha dicho a la Dra. Evelyn, son leales -a su amo-, independientemente de la calidad de los cuidados que pueda darle este. Así que, impresiona que, Douglas solo pudo vivir como un “alfa” dentro de la familia que pudo construir a partir de los “canis lopus familiaris”

¿Una socialización primitiva a partir de un niño que fue criado como perro?

Es interesante que, sobre el uso de los disfraces se establece el siguiente diálogo:

Douglas: siempre me gustaron los disfraces, es lo que haces cuando no sabes realmente quien eres, ¿cierto?. Te disfrazas y te inventas un pasado para olvidar el tuyo…”

Doctora:…Por lo general un disfraz se usa para ocultar lo que no queremos ver.

Douglas: Que interesante siempre pensé que era una forma de convertirse en alguien mas. Puede ser placentero olvidarse de uno mismo por un momento. Incluso si sabes que solo es una ilusión

Cuando Douglas se disfrazaba en el bar, lo hacía de Edith Piaf , ahí no era “Dogman”, ni había nada de aquella historia; era una diva francesa cuyo apellido significa “gorrión”, capaz de atrapar las miradas de los otros, ser acogido y aclamado por la tribu humana. No, no era el alfa de una manada de canes, era una diva francesa o un delicado gorrioncillo.

En otra escena se le ve leyendo a sus perros el Acto II, Escena II de Rome y Julieta:

Llámame sólo «amor mío» y seré nuevamente bautizado. ¡Desde ahora mismo dejaré de ser Romeo!

¿Cuánto pudo cambiarse en la historia de Douglas haber sido acogido con amor en los brazos de sus padres?, incluso, ¿Qué hubiera podido cambiarse si cuando es “rescatado” por los servicios sociales, hubiera recibido algo del orden del amor, el cuidado y los buenos tratos?

Las investigaciones actuales en neurodesarrollo han evidenciado cómo la calidad de los cuidados vinculares tempranos son fundamentales para la riqueza de las conexiones neuronales y el desarrollo del cerebro infantil, incidiendo en la regulación emocional, las habilidades sociales, las funciones ejecutivas, el desarrollo del yo infantil, entre otras competencias. Así mismo, también han demostrado, cómo los entornos vinculares maltratantes generan un mayor índice de cortisol que daña las estructuras cerebrales, así como la capacidad del cerebro humano para integrar las memorias y responder a condiciones de estrés en el entorno, afectando la salud mental.

Finalmente, Douglas escapa de la prisión y camina hacia su muerte bajo la sombra de la cruz de una iglesia.

¿Muriendo en un sacrificio?, ¿Imitando la muerte de Jesús? O ¿buscando ponerle fin a su sufrimiento?

El final resulta estremecedor como estremecedora ha sido la historia de vida narrada detrás de aquel hombre excéntrico vestido de rosa que había encontrado en los perros “la vida”.

Imágenes tomadas de internet.

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