
El significado de teatro es:
“Lugar para la contemplación, una representación para que sea vista por un público”
Lectura e investigación de Joker, desde una perspectiva Psicológica, realizada por la Psicóloga Grettel Bolaños Alfaro, para el Cine Foro del CEAP
Desde que inicia el film “Joker” sobresalen muchos elementos que caracterizan una obra de teatro.
El significado de teatro es:
“Lugar para la contemplación, una representación para que sea vista por un público”
Y ese anhelo de ser visto y existir, es sin duda, la búsqueda incesante del personaje central. Búsqueda plasmada en su frase

“Ni siquiera yo sabía que existía (…) pero existo.(…) Y las personas comienzan a notarlo”
Vestuario, maquillaje, y él frente al espejo marcando con sus dedos índices una hiperextensión de sus comisuras de la boca con las expresiones del teatro clásico:
la sonrisa, es decir, la comedia
y acto seguido,
la tristeza, la tragedia.

Parece que Arthur hace un gran esfuerzo por alcanzar los efectos de risa en su público, trata de hacer reír a un niño en el bus, a su madre mientras bailan, a su vecina Sofi cuando ambos dejan el ascensor, a los niños enfermos en el hospital… pero una y otra vez, su esfuerzo por un final feliz concluye con un drama o tragedia, que lo va convenciendo que el único final que tendrá será implementar en su último acto: ser el intérprete de su muerte.

Conforme trascurre la historia, su convencimiento es que su representación trágica es reafirmada por los otros como lo era en las antiguas presentaciones teatrales en las cuales la voz del personaje principal era subrayada y contestada por un coro de fondo, así, sus acciones homicidas hacen eco en una sociedad a punto de ebullición. Como toda obra teatral trágica, el público, así como el espectador de la película, se solidariza con él, lo entiende hasta el grado de justificar sus actos criminales y cuestionablemente, hasta el nivel de empatizar en los cines que mientras ocurrían escenas de homicidio, algunos se escuchaban reír. La inentendible tragicomedia humana.

En la primera escena que Arthur visita a la terapeuta, ella le pregunta por Su diario.
Herramienta que le asignó para lograr registrar sus pensamientos y emociones.
Él, como director de su propia obra, le responde que además de diario, es su libreta de registro para chistes, pensamientos graciosos y observaciones. Dentro de este diario se pueden leer frases como: “Solo espero que mi muerte tenga más sentido que mi vida, la gente espera que te comportes como no lo haces, no quiero morir con la cáscara solo pisándome quiero que la gente me vea», su analista, refiriéndose al diario le dice “no lo hiciste” y él responde: “yo creo que sí”. Es su libreto, es su obra, es su vida interior. Él es el director. Nadie puede cuestionarlo.

De igual manera, antes de salir de su trabajo luego de ser despedido, decide con un marcador borrar la parte del letrero para que se leyera en adelante “No sonreír”. Como espectador podemos preguntarnos cuantas veces bajó y subió esas escaleras en su trabajo, leyendo esa frase que era el refuerzo de su madre por siempre sonreír e interpretar el personaje “Happy”. Ahora el sr. Fleck está escribiendo su libreto y tachar es parte de su puesta en escena.

De igual manera puede leerse en el espejo del programa, escrito con marcador de labios “Pon una cara de feliz” (Put on a happy face). Estaba jugando con sus papeles y con los libretos de su metamorfosis por Arthur, Happy, Carnival, y al final, el Joker. Nombre por el que pide ser reconocido y presentado en público.

Más adelante mientras contempla a un humorista registra en sus notas todo lo que puede aprender de él: como vestir bien pero casual, mantener contacto visual, hacer chistes sobre sexo, como usar el cabello, al parecer este libreto es también un hilo conductor para pertenecer a la sociedad. Apunta lo que observa, como si así se asegurara no olvidarlo. Bien lo dice más adelante cuando Murray le cuestiona porque debe sacar su libreta para contar un chiste y él afirma “para asegurarme de hacerlo bien”.

Ante todo esto expuesto, en definitiva, la comunicación escrita es su móvil para darse a entender con los otros. Y puede suponerse que es una estrategia bien enseñada por su mamá Penny Fleck.
Hay una imagen significativa en la que Arthur Fleck está sentado escribiendo en su libreto, al lado tiene su medicación y al lado una carta de su mamá dirigida al señor Wayne. Las tres parecen ser la cura a sus malestares.

Para ser entendido en sus ataques de risa, porta y entrega a los demás una tarjeta en el que pide perdón por reírse de esa manera y explica claramente su condición neuropsicológica. Esta expresión escrita se ve en dos momentos en la película, con la madre del niño en el bus y cuando la mencionan los policías y le cuestionan si ese papel es parte de su personaje o es una condición real. Poniendo de nuevo la duda de que sus esfuerzos escritos, son totalmente cuestionados.

De igual manera su mamá. Su preocupación constante gira entorno a las cartas que desea enviar a Thomas Wayne. En la primera conversación que se ve a su madre con Arthur, ella pregunta si llegó alguna carta al correo, y así una y otra vez sus pensamientos son obsesivos por comunicarse por escrito con éste. Cuando Arthur abre una de las notas de su madre, se puede observar cómo de nuevo es cuestionada la verdad de la ficción, al leer que él es hijo de Wayne. Y esto al parecer es desmentido por el propio Thomas con el respaldo de otra comunicación escrita, el expediente de internamiento de Penny en el hospital psiquiátrico. Son muchos los críticos de cine que cuestionan la verdad de ese expediente, considerando la influencia y poder de Thomas Wayne para tergiversar la realidad para su propio beneficio y la foto de Penny que al dorso es firmada por TW con palabras de afecto.
Pero es evidente, que todas estas escenas, expresiones escritas de verdades quedan cuestionadas constantemente ¿cuál es la verdad?. Y el respaldo de la escritura, como esa conexión a lo socialmente correcto y lo real, se va disolviendo.
Pero vemos como poco a poco, ese libreto deja de usarse y él empieza a improvisar, o más bien a ser el personaje. Ya no ocupa una máscara con pelo artificial verde, él decide convertirse en el personaje trágico y teñirse el pelo, tanto así que su propia sonrisa es demarcada por su propia sangre.
Y cierra su actuación diciendo
“Mi risa es mi verdadero yo, la risa no es un trastorno, no he sido feliz un minuto de mi vida, creía que mi vida era una tragedia pero es toda una comedia”
“No tengo nada que perder, nada puede hacerme daño.
Mi vida es una completa comedia, la comedia es subjetiva”.
Y aquí pone en juicio que es su comedia, porque la sociedad marca lo que es y no, bueno y risible. Y precisamente el chiste que no desea contar a su terapeuta es pensar que quedó un niño (Bruce Wayne), tal vez su hermano que pueda tener una vida tan miserable como interpreta la suya. “y no lo olviden así es la vida” tal cual fuera el bajen telones de la obra después de asesinar al presentar Murray.
Supongo que en el personaje Joker, ya no ocupa el guión. Él es el libreto, el director, el personaje, el juicio del público, inicio y desenlace de la obra. La tragedia y la comedia, el bien y el mal en su propia reflexión.
Pero además de él y su madre, el texto teatral trasciende todo y a todos en la película. Cada escena está cargada de expresiones escritas: periódicos que son leídos por todos en los trenes, en los puestos de ventas en las calles y por si fuera poco, recortes de periódico que tapizan su casa, que se ve en la escena cuando le llaman del programa e Murray, grafitis en paradas, trenes, calles, baños públicos y los ascensores, pancartas de manifestantes … todos necesitan comunicar por escrito su libreto. Todos dan significado a su realidad interna materializando su propio malestar buscando ser visto y entendido por la mirada del otro.
Todos, así como nosotros.
