Una ligera provocación puede conducir a actuar de manera seriamente punible.
Lectura e investigación de Joker, desde una perspectiva Psicoanalítica, realizada por la Psicóloga Maylin Campos, para el Cine Foro del CEAP
Para abordar el tema de la falta de control sobre las pulsiones en la psicosis es necesario entender cómo funcionan en la neurosis.
De acuerdo a Fink (1997):
…la neurosis en general se caracteriza por el profundo control que el yo y el súper yo ejercen sobre las pulsiones. Lo que quiere decir que el neurótico vive controlándolas…
Cuando el neurótico pierde ese control y comete actos físicos agresivos, habitualmente se encuentra en un estado diferente, ya sea por consumo de licor o drogas, también, si las circunstancias lo llevan al límite, como, por ejemplo, cuando alguien lo hace enojar. Solo entonces las restricciones de la conciencia son levantadas suficientemente para que el neurótico tome acciones directas y efectivas.
Actuar en forma directa y efectiva es realmente difícil para el neurótico. El neurótico hace una trabajosa evaluación de las alternativas antes de manifestar cualquier tipo de apetencia o agresión hacia otros.
Por el contrario, esto no se produce de forma duradera en la psicosis. La ausencia de la función paterna que se da en la psicosis afecta a todas las funciones simbólicas, y por lo tanto, no debe sorprender que afecte todo lo que comúnmente asociamos con la moral y la conciencia. Esto no quiere decir que el psicótico siempre actúe de forma inmoral; más bien, quiere decir que incluso una ligera provocación puede conducir a actuar de manera seriamente punible.

De esta forma, el psicótico es más proclive a la acción inmediata, y no experimenta prácticamente ninguna culpa luego de herir, matar, violar a alguien o luego de realizar cualquier otro acto criminal.
El psicótico puede manifestar vergüenza, pero no culpa, la culpa necesita la represión, solo podemos sentirnos culpables si sabemos secretamente que queríamos infligir un daño o si disfrutamos al hacerlo. En la psicosis no hay represión, y por lo tanto no hay secretos que el sujeto guarde para sí.
En la película podemos ver cómo Arthur carece de ese control pulsional, constantemente está descargando la tensión. Este impulso psíquico y somático lo podemos observar a través de toda la película. Aunque desde el inicio vemos la falta de control de las pulsiones, él se muestra más controlado que en el desenlace de la historia. Anoto la risa como una forma de descarga pulsional más controlada, ya que cumple con lo físico de la pulsión, es una acción específica y tiene un fin de descarga, risa que igual puede leerse como agresiva o violenta.

Al ser provocado por los otros, la risa sale como acto pulsional pero sin ser estrictamente un acto agresivo. Hay otras escenas iniciales que muestran la descarga pero más controlada, por ejemplo cuando el jefe lo cuestiona y lo provoca, Arthur no se violenta contra él, sale a la calle y golpea una pared. Pero, en la medida en que trascurre la historia, va perdiendo su capacidad por completo, de control de las pulsiones, esto anudado a la falta de medicamento.
Cuando comente los actos más pulsionales, agresivos y comete asesinatos, no aparece la culpa, como se mencionó, la culpa debe ser gestada por la represión, la cual no está presente en la estructura psicótica.

El Joker es un film que nos permite ver las vicisitudes de la estructura psicótica, el armado del aparato psíquico, que surgiría como motivo de una historia de sucesivos fracasos en los distintos momentos constitutivos del psiquismo humano y cuyo punto está representado en las fallas en la represión primaria (triangularidad edípica).