¿Cómo en nombre del amor, puede un padre entregar una herencia manchada de sangre a sus hijos?

Análisis de la película “Sin nada que perder”, elaborado por la Psicóloga Wendy Rojas, con aportes de los (as) integrantes del CLUB DE CINE DEL C.E.A.P.
Como primera impresión, Hell or Higt Water puede parecer una película más de policías y ladrones, los buenos tratando de atrapar a los malos, los pobres robándole a los ricos cómo un Robin Hood moderno haciendo justicia, pero en definitiva, podemos ver que va más allá, conforme avanza la intrigante trama, nos damos cuenta que es mucho más que eso.
Es un film que nos pone en escena la venganza, en un inicio vemos a los hermanos Howard tomar la justicia con sus propias manos, cansados y derrotados por un banco usurero que estaba a punto de quitarles sus bienes, su herencia.

Casi que por un momento nos hacen dudar si
¿Los amamos o los odiamos? ¿Cuántas veces nuestro deseo ha sido el mismo?
Ya que en un tema como éste, la gran mayoría nos podemos sentir identificados. Notamos a los miembros del pueblo expresar sus molestias contra los altos impuestos y cobros excesivos, por ejemplo una mesera que no desea colaborar con la ley porque ella también sufre mes a mes con el pago alto de su hipoteca o inclusive un Ranger (Alberto), que puede identificarse con el deseo de venganza de los hermanos; ya que él mismo fue robado, le arrebataron sus tierras, su origen, su herencia.

Podemos apreciar rótulos de publicidad para obtener hipotecas y préstamos fáciles a lo largo de las carreteras, todos estos detalles nos dan una muestra del estado de la economía en ese tiempo, el cual no era muy alentador, cosa que el banco supo aprovechar muy bien; llega en un momento vulnerable, justo cuando tal vez, ya están desesperados por una solución fácil y rápida a su situación sin pensar mucho en las consecuencias.
Esto nos hace cuestionar la ética de éste sistema financiero, del capitalismo en sí,
¿Por qué no cobrar justamente los intereses a sus clientes?
¿Por qué usurar en un pueblo de gente con recursos limitados?
¿Por qué enriquecerse de manera ilícita, aprovechándose de las necesidades del pueblo?
¿Por qué no cobrar lo justo por el servicio brindado?
En el caso de los hermanos, se da por un hecho que si no hubieran robado, habrían perdido su herencia, pero en realidad ¿Qué valor tiene una herencia? no nos referimos al valor monetario en sí, sino simbólico.
En especial las herencias que dejan los padres, tienen un valor simbólico para el sujeto, el cual no es precisamente un valor material como un bien o un dígito grande en el banco, sinó, que es aquello que los padres donan a sus hijos, en la mayoría de los casos por amor, fruto de su esfuerzo por años ó quizá de toda una vida y que de alguna forma no se desea gastar fácilmente o de forma ordinaria; es por eso que vemos a los hermanos defender a muerte, en éste caso, la herencia de Tobby con la ayuda de Tanner.
¿Podemos ver estos robos como un acto de amor? ¿De quién?
Por un lado, vemos el caso de Tanner:

¿Qué pasó con ésta madre que no repartió la herencia entre ambos hermanos?
Tal vez dejándose llevar por el enojo, el odio, el resentimiento:
¿Le cobra el hecho de que matara a su esposo?, o hasta donde podemos pensar que ¿El hijo parricida comete éste acto inimaginable llevado por el deseo de su madre?
¿De alguna manera será que la salvó al matar a su esposo? ¿tal vez la liberó a ella y a su hermano? Cumpliendo el rol de salvador de su familia, siendo hijo.
¿Hasta dónde será la madre en realidad, la autora intelectual de la muerte de su esposo?
No sabemos cómo era él, pero al parecer no era una relación saludable, la interacción familiar era rígida y violenta para todos los miembros de la familia, al punto de vivir una situación como la muerte del padre en manos de su hijo mayor.
Vemos como Tanner cumple un rol de “chivo expiatorio” u “oveja negra” dentro de ésta dinámica familiar, la teoría nos muestra que su actuar se justifica como un acto de amor, aquel que carga o a quien se le hace cargar con los temas emocionales inconscientes de la familia.
En terapia se denomina a esta persona como la portadora del síntoma familiar o como el paciente identificado. De hecho, lo habitual es que sea la familia quien lo señale.
Generalmente son las personas sensibles a la sombra familiar las que lo portan. No importa que para esto tengan que quedarse delgadas como un hilo, atiborrarse de comida hasta explotar, drogarse hasta lograr no ver la vida, escaparse al bar para emborracharse, convertirse en ludópatas, intentar suicidarse o incluso asesinar; es un asumir lo que hay oculto en la familia unido al sentimiento de culpa.
Son tan fieles al sistema familiar en el que viven, que con su problema ayudan a mantener la cohesión y el equilibrio del grupo.
O si se prefiere decir de otra manera: ayudan a mantener la mentira o la ocultación con respecto a un tema grave que afecta a un miembro de la familia o a todos ellos.
Desde luego, son personas que resultan molestas al sistema familiar, tan molestas como al sistema le es molesta su propia sombra (la verdad que se desea ocultar), y podemos ver como a Tanner lo evitan a toda costa, lo vemos ejemplificado claramente cuando su hermano Tobby no lo llama o lo busca para que sea parte del proceso de muerte de su madre, no le da la oportunidad de ayudar, ni aun en labores propias de la casa o de la granja, porque como dice el mismo Tobby: “Pensé que solo servías para robar bancos” o en palabras del Ranger “buscaría otra excusa para volver a robar”, sencillamente no le da un último adiós a su madre, esa no es su posición; se limita a escuchar de su hermano como pasó todo meses después, como fueron sus últimos días, él no podía estar presente.
Pero sí lo busca para que lo ayude a robar, para poner en marcha su plan: robar y tal vez que su hermano muera también en el intento. ¿Por qué no?
Él lleva toda la carga de los pecados de la familia sobre sus hombros, tal como un Mesías o Cristo, quien da su vida en sacrificio por amor y por el bienestar de los otros jamás pensando en el propio, vemos como metafóricamente muere a sus 33 años de edad salvando a su hermano, literalmente dando su vida, por el bienestar de Tobby, sus sobrinos, su cuñada, haciendo lo necesario aunque eso implique morir, cito sus palabras:
“nunca conocí a nadie que no acabara siendo atrapado ¿y tú? – acepté hacerlo porque tú me lo pediste hermanito”
“Te amo Tobby, lo digo en serio”

Vemos a un hermano, sacrificarse de todas las maneras que conocía por su hermano, porque lo amaba, no nos cabe la menor duda, lo salvo de la deuda del banco y de la manutención, del padre, de la prostituta, de la cárcel, de la ley y hasta de la misma muerte.
Claro, después de todo él es “El Señor de las llanuras, El Comanche”
Por otro lado vemos el caso de Tobby:

El director nos presenta la historia de un hombre caído, en ruína, en quiebra, en duelo; tratando de surgir en medio de las cenizas emocionales y materiales, como el mismo se lo expresa muy sinceramente al Ranger “toda mi vida he sido pobre, también mis padres y sus padres”; situación que lo lleva a elaborar el plan del robo, él es sin duda alguna, el autor intelectual tras todos los delitos, pero ¿Por qué lo hizo?
Tobby dice: “es como una enfermedad que infecta a todas las personas que uno conoce, pero no a mis hijos, ya no más. Todo esto es de ellos ahora”
Nos queda claro que su principal motivación es el amor a sus hijos, incluso aún a su exesposa; es evidente al ver como se desprende de todo: su casa, su herencia, el dinero del robo e incluso la granja ahora con fuentes de petróleo (lo que implica grandes ganancias de dinero).
Él menciona “tú y tú hermano ya no tendrán que preocuparse por el dinero, ya no más” y efectivamente le da seguimiento a los trámites necesarios para el proceso de fideicomiso y herencia hacia a sus hijos de forma inmediata al obtener el dinero.
Tobby se presenta como un padre fallido, con una mirada tímida ante su hijo adolescente, tal vez sin saber cómo ser frente a él, pero con un consejo muy acertado e impregnado de amor:
“Tal vez escuches muchas cosas sobre mí y tu tío, no seas como nosotros
(do not be like us)
¿Entendiste?, Sí, créelo todo, hice todo eso, tú se diferente”

Es un padre fallando hasta en lo mínimo que se espera, que es la manutención económica de sus hijos, pero aún así, vemos claramente que le otorga como un gran regalo, el permiso de no ser como él, de ser otro, de ser diferente, se desprende de todo, un total acto de amor, de amor de padre.
De todas formas, ¿Por qué la sociedad muchas veces nos hace creer que los padres no fallan? ¿Qué hay modelos de familias perfectas? ¿Qué el amor no tiene errores?
Por otro lado, al ser Tobby el claro autor intelectual, la mente criminal tras los robos y las muertes, vemos a un hombre frío, en total control de sí mismo en una barricada policial, aun cuando está huyendo de la policía misma y recién dejó a su hermano a su suerte, sabiendo que podía morir (y no le importó) y además con una importante herida de bala en su estómago, entonces:
¿Quién es más perverso? ¿Quién es el malo ahora, viéndolo desde ésta perspectiva?
Vemos claramente que los hermanos, como buenos perversos, exponen que ellos si se atreven a romper la ley, renegando contra ella, hacen una ley propia basada en la venganza que creen merecer, ante la mirada impactante y curiosa de un “pueblo neurótico” para sentirse
reconocidos, la mirada del Otro sobre el acto perverso, para demostrar que ellos sí pudieron y los otros no, una burla de la ley.
Tobby desea dejarle claro al Ranger Marcus que él no ha matado a nadie, lo cual es imposible. Es un hombre experimentado y conoce bastante bien el actuar de los criminales, no en vano está jubilado de un puesto cómo ese:
“si lo hiciste (le dice el Ranger) al poner todo esto en marcha ¿esperas que crea que el tonto de tu hermano planeó todo esto? No, esto fue astuto, lo planeaste tú”
“nunca terminarás con el tema, sin importar que, te perseguirá hasta el final de los días”
Lo que el Ranger no sabía era lo que los hermanos estaban a punto de perder, todo lo que eso significaba, hasta que vio llegar a la exesposa y los hijos de Tobby a casa y solo expresó: “las cosas que hacemos por nuestros hijos no…..” ya todo quedó aclarado, ya no habían más dudas en él.
De este film podemos obtener, de una manera muy representativa, diferentes temáticas con un gran valor analítico, significantes como la familia, el amor, la deuda, la ética, el dinero, la pobreza, las relaciones entre padres e hijos, la muerte, el homicidio, entre otros; expuestas de una manera única en el film, dejándonos éstas y más interrogantes, definitivamente una invitación a profundizar más en cada tema, con ejemplos como éstos.
¿Cómo en nombre del amor, puede un padre entregar una herencia manchada de sangre a sus hijos?
En conclusión, es válida la motivación, más no el acto.