Ciclo Black Mirror, Club de Cine CEAP

Black Mirror: T3 E3 Shut Up and Dance (“Cállate y Baila”)

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¿Será que lo expuesto es para mostrar “un ideal”, el otro que no soy?

¿Es que en lo virtual todos los “deseos” se pueden cumplir? 

¿Espejos o espejismos?

Ensayo elaborado por la psicóloga Jeannette Vega

 

Black Mirror del autor Charlie Brooker es una serie de Netflix, tiene la característica de carecer de conexión entre los personajes y el argumento que se desarrolla entre los episodios.

Facilita reflexionar respecto de la relación del ser humano y las llamadas TICs, Tecnologías de Información y Comunicación.

El término “black mirror”,  corresponde a todos esos “espejos negros”, las pantallas de los dispositivos electrónicos que utilizamos cotidianamente.

Nos preguntamos si lo de negro tiene que ver solo con el color o será por lo que podrían mostrar-nos.

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En esta ocasión nos vamos a referir al Episodio 3 de la Tercera temporada, denominado Shut up and Dance (Cállate y Baila).

Esta historia es protagonizada por Kenny, un adolescente retraído y algo extraño que es amedrentado por una persona anónima que hackeó su computador y lo grabó mientras se masturbaba.

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Con la amenaza de hacer público el video, el desconocido personaje tras la pantalla lo obliga a obedecer sus órdenes, desencadenando una serie de acontecimientos que lo lleva a encontrarse con otras personas que están pasando exactamente por lo mismo que él.”

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«Las cosas que nos hacen felices.com

Al revisar este episodio, suponemos que desde antes de “la conducta que parece originar la historia”,  hubo un período de intromisión de alguien en la privacidad y preferencias de todos los personajes, no fue algo imprevisto.

 

¿Qué diferencia en cuanto a “patología” o delito habrá, entre esos “espiadores” y el “voyerismo”?

Los protagonistas muestran gran angustia y miedo a ser des-cubiertos, eso nos hace pensar en la práctica real de muchos sujetos, que exponen diariamente  y a voluntad en las redes sociales, su familia, viajes, fiestas, relaciones, estados de ánimo.

¿Será que lo expuesto es para mostrar “un ideal”, el otro que no soy? ¿es que en lo virtual todos los “deseos” se pueden cumplir?  ¿espejos o espejismos?.

Los extorsionadores  del episodio por su parte,  tenían la seguridad de que lo  subido a la red iba a ser visto, ¿algo para alimentar el entretenimiento o mitigar el aburrimiento, que lleva a muchos a hurgar en la vida ajena?

Como lo señala Héctor, el personaje asediado por buscar una prostituta:

“lo que se sube a Google jamás desaparece, se expande, todos se enterarán”.

Hay una cadena de “extorsionados”. Vemos a un Kenny agredido en lo real por sus compañeros de trabajo y  también en lo virtual,

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Héctor temiendo perder su familia por sus vínculos encubiertos,

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la Directora Ejecutiva frente al escándalo por emitir “correos racistas”, hombres y mujeres por ahora diríamos víctimas.

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Todos se encontraban vinculados, identificados entre sí como una unidad de un yo, unidos por la culpa, por el error.

Les juegan con algo de lo más preciado que tienen, la dignidad, la familia, terror a destrozar su imagen.

Otro elemento unificador es ceder ante la presión, el factor de obediencia,  sometimiento  ante el que ostenta el poder,  o el  poderío que se podría tener ahora cuando se es experto en el manejo de herramientas tecnológicas. Parece que algo continúa repitiéndose, bailar al son que a otro le conviene.

Las víctimas en este episodio, parece que no tienen posibilidad de negociar, es un perder-perder, “haga lo que le digo o publico su video”.

Pero ¿por qué no denuncian la extorsión?

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Se ven forzados a cumplir tareas conjuntamente en un tiempo límite, superar obstáculos, robar, matar, como un juego de video.

El hombre lobo del hombre, escribió Freud.

Cumplir  con las demandas  parece que tampoco les liberó o ¿talvez sí? Se enviaron las fotografías, videos y publicaciones, ¿el objetivo era castigar?, ¿desde dónde asumieron los chantajistas que podían impartir justicia?, ¿qué acto fue más “perverso”?

Reflexionamos respecto del lugar que hoy día tiene el sujeto, ¿cuánto respeto tenemos por nuestra dignidad y por la del otro? …¿Qué tan jóvenes eran los que observaste?

Importante razón para no denunciar,  habían muchos que  jugaban con la ley,  ¿será que la culpa de los “espiados” era tan fuerte que necesitaban de castigo?

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¿Resulta probable que en la actualidad pueda  darse  un caso semejante de invasión de la privacidad?  La trama que nos plantea el episodio, podemos decir que no es novedosa.

Ya en el 2010, la  Agencia Fiscal de Estados Unidos emite el aviso  de detección del delito online por casos de extorsión, de igual manera las Fiscalías españolas, aunado a que plantean la dificultad de actuar por el temor o vergüenza  a denunciar.

Este modus operandi ya se ha dado  en la vida real.

The Wrap informó  el caso de Luis Mijangos, el hacker que espió, a más de 100 mujeres muchas de ellas adolescentes,  a través de sus webcams y chantajeó con siniestros juegos a algunas,  amenazándolas con publicar en la red fotos íntimas por los contenidos Sexualmente explícitos.

La tecnología obviamente tiene una fuerte influencia en nuestras vidas, de esos “espejos” también se aprende, el reflejo depende del ángulo en que nos ubiquemos.

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